lunes, 12 de marzo de 2018

"La ridícula idea de no volver a verte" y Marie Curie

No sé si será mejor esperar a que decantes un libro que te conmovió fuertemente para escribir algo como esto, o escribirlo en el momento exacto que te sientes así. Terminé esta mañana este libro de la periodista, escritora española Rosa Montero. Es un libro muy corto, que leí sólo en dos días, muy enganchada pero de una manera que parecía muy "racional". Rosa se dedicó a estudiar las biografías escritas de Marie Curie, incluida la de su hija menor, zambullida totalmente no sólo en los logros de esta mujer, sino en sus desafíos, sus angustias, sus luchas. Luego de eso escribe este libro a manera de ensayo, o qué se yo (no es muy claro el estilo narrativo del libro). Nos va contando sobre Marie, va registrando citas, cartas, anécdotas, datos al tiempo que va reflexionando sobre... la vida (aunque a primera vista parece que habla de la muerte). 






Yo estaba muy interesada en la lectura, no sabía absolutamente nada de Marie Curie, ¡apenas que existió! (mea culpa, qué ignorante, pero en parte tiendo a culpar al sistema educativo que no se interesó por contarme de ella). Me parecían hermosas las reflexiones, interesantísimo todo lo que leía pero hasta ahí llegaba mi experiencia. No sentía removida ninguna fibra importante en mi interior, y, como viene sucediendo de vez en cuando y de cuando en vez, el sentimiento cambió.




Llegué a la última parte del libro, como digo es muy corto, aproximadamente en la página 130 va llegando al final de la vida de Marie y finalizo ese capítulo. De repente me agarran unas ganas de llorar que ni sabía por qué. Era como si el pequeño peso de una gran vida ajena me hubiera caído encima. Todas las tristezas, los duelos, las alegrías, los detalles, los amores, las humillaciones, las luchas (ni que mirando la cara de semejante mujer tan fría se asumieran todas esos torrentes de sentimiento en su vida), ¡los triunfos! y finalmente la muerte cayeran sobre mí y fueran un poco míos. No lo son, ni más faltaba. Pero esa es la maravilla de la lectura, me dio el poder de hacer un poco mío el sentimiento. Y ahí estaba, profundamente conmovida. Por todo. Porque ver una vida en 130 páginas hace que parezca muy reducida pero todo lo importante está metido. Es demasiado. Toda una vida en 130 páginas. Y qué vida, Marie. Sólo dos premios Nobel en ciencias, en su época, siendo mujer, siendo huérfana, siendo polaca (cuando Polonia ni siquiera existía, estaba colonizada y dividida entre varios), siendo tan increíblemente racional pero en últimas tan irremediablemente pasional, dos amores completamente fallidos y un tercer amor hermoso (e imperfecto, como todo) en Pierre pero arrebatado lo que se pensaría "prematuramente" de sus manos. Mucha vida. Hay que aprender a procesar tal cantidad de información para no agobiarse con ella. Sobretodo cuando a tí mismo te van pasando los años y es tu propia vida la que ves en retrospectiva, en flashbacks cortos, recordando lo que fueron explosiones de alegría, o tristeza, o pena, o trauma (emocional o físico), preguntándote cuánto más te será permitido vivir.



Mucha información. Necesitamos aprender a procesarla, aprender a recordarla sin recoger de ella miles de cargos de consciencia por lo que fue o no fue, sin tanto resentimiento, sin tanto odio. Permitir que tu propia vida se decante hacia algo más benigno, más hermoso. Algo de lo que se pueda sentir orgullo, plenitud, bienestar y permita pasar a un estado más contemplativo, más tranquilo. Ahora, si ese estado contemplativo y tranquilo se consigue a media vida cuando la acción está en pleno furor ¡enhorabuena! vuélvete una persona sabia y sigue viviendo. Tolerando buenamente tu propia estupidez y la del resto de la humanidad, luchando por ser una mejor persona cada vez. Encontrando tu lugar en el mundo, qué aportar.

lunes, 12 de febrero de 2018

El entusiasmo de un niño por un libro



Le leí a mis hijos este libro del mismo autor de Matilda. La verdad, no conocía de su existencia, y debo ser la única persona que en su niñez no disfrutó la adaptación al cine de su novela Matilda. Aparentemente, este autor tiene muchísimos títulos más y entre esos, Charlie y la fábrica de chocolates, James y el melocotón gigante y Las brujas.



Como digo, este libro no fue leído en soledad. Se leyó en voz alta y haciendo mímica y voces a mis hijos, y debo decir que sospecho que nunca los había visto tan entusiasmados por un libro como en esta ocasión.
Lo mejor del libro es la primera parte. Es absolútamente brillante, y podría decir que algo tenebroso, hasta para mí. En esta parte cuentan de manera anecdótica cinco casos de niños que fueron alcanzados por poderes de las brujas, y lo que les sucede a esos niños, ¡qué susto!. Desde esta parte es evidente que el libro derrocha diversión y saca carcajadas nerviosas de los oyentes.



El desarrollo y el final también estuvieron muy bien, y mi recompensa fue enterarme de que mi hijo había empezado a hablar del libro en un trayecto de carro de una hora, y cuando habían llegado al destino seguía hablando de Las brujas. Cualquier libro que logre eso con un par niños de nueve años merece mi reverencia y mi agradecimiento. Gracias, Roald.

domingo, 14 de enero de 2018

Los buenos de Hannah Kent




La lectura del mes de diciembre para el grupo Hijas de Mary Wollstonecraft fue "The Good People" (Los buenos) de la australiana Hannah Kent.

Ella tiene una primera novela publicada, que había escuchado nombrar y llamaba mi atención por el nombre: "Ritos funerarios". Así, se dio la circunstancia de leer la segunda y desde entonces empecé una relación compleja con ese libro.



Con ese libro experimenté lo que es adorar una historia y como hay algún cambio de los personajes y su situación, pensar que ya no te gustó tanto el libro. De hecho, pensé que no me gustaba nada y se había ido directo por el caño. Luego de terminado, seguir reflexionando sobre si está demasiado bueno o si cayó lo más bajo donde caen los libros echados a perder por alguna ocurrencia de quien nos cuenta una buena historia.

Luego de que decanté el libro un par de días pensé que era extraordinario. Y de que el hecho de que sucedieran cosas que yo no deseaba no significaba que la historia y la manera en la que estaba escrita no fuera magistral.

Este libro es sobresaliente porque se siente mágico. Hannah Kent se basó en un suceso real, hizo un proceso investigativo importante sobre Irlanda, su folklore y supersticiones campesinas y de ahí crea una historia de ficción que se desarrolla en 1825.

Lo que hizo para mí esta lectura fue algo que ciertamente NO me sucede con todos los libros. Cada vez que tomaba ese libro era abstraída del mundo real, no de una manera en la que vas  y miras una obra de teatro o vas y observas una buena película. Yo leía y el campo era donde yo vivía. Respiraba el aire irlandés, pisaba el musgo, olía la humedad, ordeñaba la cabra, veía los árboles frondosos en la distancia y con este proceso, me volví una campesina supersticiosa.



En la historia, se afirma que un niño pequeño que padece una enfermedad que afecta su desarrollo, su habla, su marcha, su comportamiento, ha sido "cambiado" por Los Buenos (a falta de mejores explicaciones médicas, para la época). Los Buenos son las hadas, los duendes... una especie de espíritus que no son buenos ni malos sino que conviven ahí en la aldea, siendo invisibles (de los que nos cuidamos, no metiéndonos en su camino). Tratemos de imaginar que estamos convencidos de que el que tenemos en casa ya no es nuestro hijo o nieto sino que el verdadero está en algún lugar donde viven Los Buenos.

Ya uno se dice: "jamás lograría pensar que los duendes se llevaron a nadie", pero ESA es la maestria de Hannah Kent. Primero, meterte de cabeza en la atmósfera, que deja de existir el aire real para volverse aire irlandés, y segundo, convencerte de que ese folklore es real. Wow, es que de recordarlo aún me impresiono.

Han pasado 3 semanas desde que terminé el libro. Y ahora me pasa que me pillo por ratitos extrañando Irlanda. En algún momento pensé volver a cogerlo y releerlo (cosa que casi no hago), pero también he pensado que ahora lo que tengo que hacer es conseguir Ritos funerarios y leerlo.

Ha sido una relación agridulce (no me malinterpreten lo lindo, es una novela con una historia muy oscura). Pero no porque sea malo, sino porque el paquete completo viene acompañado de cosas indeseadas, como la vida, pero vaya que es extraordinario, y vale la pena. Me parece que será de esos inolvidables. 


sábado, 30 de diciembre de 2017

Lecturas del año 2017

Antes de este año me dedicaba a otras cosas que no eran la literatura en su mayoría. Cuando era niña leía más y luego al empezar la carrera me dediqué a leer SÓLO histología, anatomía y fisiología. Tanto que se me llegó a olvidar a lo largo de tantos años el lugar importante que ocupaba la lectura por placer en mi corazón. Años anteriores a este también leí varios libros de no-ficción que no eran de mi campo, pero la ficción se quedaba por fuera de los planes.  Este año, apenas este año, volví a explorar ese pedazo de corazón mío que estaba dormido. ¡Y cuánto agradece volver a vivir! Me hace preguntarme cómo hice para vivir tantos tantísimos años sin algo así de importante. Doce meses después me hace pensar que sería como vivir sin aire.

Entrando al tema de las lecturas de este año, pensé mucho cómo debería presentar el tema pero me pareció tan difícil hacer un top de las lecturas, categorizar, agrupar de alguna manera que decidí llanamente enumerar algunos de los leídos, y ya.





La lectura este año empezó porque ví la película Yo antes de tí y me pareció tan bella que rápidamente me hice del libro escrito por Jojo Moyes y en dos días lo leí. Es una lectura definitivamente conmovedora, fluida, rápida que te mete en la historia hasta las orejas y lamentas el final como un niño pequeño. De ahí empezó la hilera de libros que duró todo el año. Al tercer día del año estaba leyendo La vuelta al mundo en 80 días. Yo nunca había leído ningún libro de Julio Verne así que no soy una conocedora pero, por supuesto, un gran libro de aventura con un protagonista que me hace sentir envidia de cómo debe comportarse una persona en edad madura (como yo): seguro de sí mismo y  gran capacidad de planeación-reacción. Increíble. Phileas Fogg es como yo quiero ser cuando sea grande. Ese también es rápido de leer y es corto. Después de ese seguí con la continuación de Yo antes de tí, Después de tí, y si de casualidad alguien gustó de Yo antes de tí y quizas piensa tomar su secuela, amorosamente pero de manera muy vehemente lo exhorto a que no lo vaya a hacer de ninguna manera. Si quiere que en su mente los bellos personajes de Louisa Clark y Will Traynor sigan viviendo como tal, absténgase de coger esa secuela traída de los cabellos y sin propósito.

Luego de esa cogí una autobiografía de un pianista estadounidense, James Rhodes, llamada Instrumental. Esa tiene muchos puntos interesantes. A quien interese saber un poco sobre música clásica, de manera un poco más anecdótica, sirve. A quien interese los temas de primera mano: pederastia desde el punto de vista de la víctima, depravación sexual, alcohol, drogas, intento de suicidio, enfermedad mental, autolesiones, sirve. Es especialmente interesante porque el autor tiene una capacidad analítica sobresaliente, entonces la manera en que comprende, desglosa, resume causas y consecuencias de todas sus vivencias es brutal.




Luego llegó una de las mejores lecturas del año: Cumbres borrascosas de Emily Brontë. Esa es una novela distinta. Duré más de medio libro renegando de que no me hacía sentir "nada", cuando en realidad lo que sucedía era que me hacía sentir mucho pero nada de lo que me hacía sentir era lo acostumbrado. La empatía con los personajes era casi nula ya que son un montón de gente antipática y horrorosa. Más de medio libro tomó para darme cuenta de lo que había debajo y el final me dejó pensando que me perdí de algo, de que hubo algo que no entendí y ese va para relectura. Casi me hizo estallar la cabeza, ¡qué final! Y qué talentosas fueron las hermanas Brontë. Después leí varios libros interesantes: Orgullo y prejuicio de Jane Austen, Las ventajas de ser un marginado de Stephen Schbosky, La noche en que Frankenstein leyó el Quijote de Santiago Posteguillo (y sí, una portada en la que el monstruo de Frankenstein lee el Quijote es llamativa) y Corazonadas del mexicano Benito Taibo. 




Luego de muchos años decidí hacer una relectura de Momo, libro que le da  nombre a este blog y que llena mi corazón de sentimiento. Luego seguí una recomendación de un geek de marca (mi hermano) con un libro llamado Ready Player One de Ernest Cline. Esta es una lectura obligatoria para cualquier persona que considere que tiene aunque sea un dedito meñique de geek y que sea mayor de 27 años. El libro está inundado de referencias de los 80's de juegos, películas y música. Es altamente nostálgico y ya sabemos que eso es muy atractivo. Y en el 2018 saldrá la película dirigida por Steven Spielberg así que...




Me enteré un poco de la situación de Corea del Norte con un libro, también autobiográfico, Escapar para vivir de Yeonmi Park. Te hace sentir que lees una cruel distopía y resulta que estás leyendo la más cruel de las realidades.




Hay libros que no necesitan presentación: It (eso) de Stephen King (y vi la nueva adaptación en cine), nueva fan del payaso Pennywise. Luego leí dos libros de Premio Nobel de Literatura: Ensayo sobre la ceguera de José Saramago, y Ojos azules de Toni Morrison. Ambos se ocupan de diferentes aspectos de la brutalidad de los seres humanos, y es que en esos temas sí que hay tela de dónde cortar.

Como para ese momento me dolía la cabeza de lo duro de los libros, quise leer algo ligero (tal vez se me fue la mano en ligereza). Me leí la trilogía juvenil de Kiera Cass La selección, La élite y La elegida. Disfruté del romance como adolescente, me palpitó el corazón y luego de siete días terminó. Estuvo divertido. Justo lo que quería, sumergirme sin mucho pensar.

Como ya estaba preparada volví a la literatura del siglo XIX: El idiota de Dostoievski. De ese libro no hice reseña en el blog porque la literatura rusa me intimida y tratar de escribir sobre ella quizás me haga sentir una persona poco apta (no es que sea muy apta para lo demás pero no me importa. En cambio con la rusa sí). Y la verdad todavía estoy reflexionando sobre lo que me hizo sentir ese libro.




Ya está en el blog lo bonito de Coraline de Neil Gaiman y...

Permítanme el atrevimiento de otro párrafo de lectura para que les hable de la australiana Hannah Kent. Su primera novela publicada fue Ritos funerarios pero ese no es el libro que leí. Bastante famoso, aunque no ha llegado a las librerías de Colombia. Me leí el segundo libro de ella: Los buenos. Esa fue una lectura conjunta y los amigos del grupo Hijas de Mary Wollstonecraft ya están enterados de cómo me fue con él. Es increíble. Si quieren hacerse parte del bosque irlandés en 1825, tocar con sus pies descalzos el césped mojado, sentir el olor a musgo, ordeñar una cabra y tomar la leche aún tibia... volverse supersticiosos, así, como no son realmente, lean este libro. Créanme, Hannah Kent logra hacer sentir todo eso. Qué capacidad de esta mujer de meterlo a uno como si fuera parte de. Es increíble. Lo increíble es que es menor que yo. Ahora la gente es menor que yo. Debería acostumbrarme.



(Nota: No pueden ser tenidas en cuenta las primeras 400 páginas de Los Miserables, que leí -si hubiera un top sería el que encabezaría la lista-, estas páginas me hicieron llorar como ningún otro libro y aún me falta... y las primeras 370 páginas de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, que me hizo reír, también como ningún otro). 

Esto estuvo largo pero va un año completo de lectura. Muy productivo. Muy feliz.

Comentemos finalmente algunas estadísticas:
Libro más largo leído: It (eso) de Stephen King.
Libro más corto: La metamorfosis de Franz Kafka.

Libro con mejor promedio según Goodreads: Escapar para vivir de Yeonmi Park.

Libro con peor promedio: Zombies - El mensajero de Agartha de Mario Mendoza.
Libro con mayor número de calificaciones en Goodreads (más leído): Orgullo y Prejuicio de Jane Austen.
Libro con menos número de calificaciones en Goodreads (menos leído): Los 11 poderes del líder de Jorge Valdano.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Sobre Coraline





Cuando estoy leyendo algo contemporáneo, digamos... algo de este siglo, casi me considero leyendo un estreno. Luego veo que fue publicado en 2002, muchos conocen, si no el libro, fijo la película y ya están enamorados del personaje principal, Coraline.

Ciertamente para mí esto NO fue amor a primera página. Esta es una novela corta, tal vez infantil, tal vez juvenil... no supe (por mi parte he disfrutado de ella a mis tiernos 34 años), en la que la niña protagonista se ve envuelta en un problemón de vida o muerte debido al aburrimiento que le generaba su cotidianidad y a la inconformidad de querer ser exploradora del mundo y tener que verse englobada en un espacio que recorría una casa y sus alrededores, que con una semana de reconocimiento ya llegaba a saberse de memoria, y unos vecinos por los que sentía, cuando no era aburrimiento, perplejidad absoluta (no perplejidad como en el país de las maravillas sino el tipo de perplejidad que da cuando estás con la tía rara o el loquillo de la esquina). 




Dada la inconformidad que tenía con su vida, el personaje de Coraline, al principio, me pareció aislado emocionalmente. Como que nada le calaba. Aún, cuando empiezan a suceder las cosas y son muy extrañas, tampoco parece calarle. Nada parece importarle (al mejor estilo pre-adolescente).

Me encanta, ENCANTA, que Coraline tiene algo que deberíamos inculcar en todos nuestros niños: saber decir NO. ¿A qué? a lo que les incomoda, a lo que les da mala espina, a lo que no parece cierto así lo digan sus pares o adultos. Yo entiendo que no es fácil, son "sólo niños", pero ¡enseñémosles a tener cabeza, por Dios! ¡No apaguemos la pequeña llama de rebeldía que hay en ellos! Escuchemos y dialoguemos. Sin fatiga (porque dialogar da fatiga, por eso los adultos a veces no lo hacemos, o lo hacemos de manera poco efectiva). 

"No hagas eso". Coraline a la otra madre, página 34.

"Esto no me gusta". Coraline a sus otros padres, página 34.

"Me marcho". Coraline a sus otros padres página 35. 

(¿Ven mi punto? No es importante que los niños aprendan a decir estas frases?).



Bueno, cuando Coraline está bien metida en el lío, y peor aún, ha metido a sus dos padres en él, con riesgo de jamás volver a verlos en la existencia, surge una niña con coraje, con rebeldía y ¡hasta con gran capacidad de empatía!

En fin, es siempre deslumbrante, en una novela de pocas páginas ver que observaste cambios profundos en un personaje, hasta la evolución de una relación afectiva que pasa del inicial sarcasmo y arrogancia a posterior "hablamos hasta con miradas" (la relación entre Coraline y el gato-sin-nombre).

Luego llega un momento crucial en la historia. Cuando Coraline decide tomar acción porque se da cuenta de que si ella no soluciona el problema, nadie lo va a hacer. Y siente miedo. Y suelta algunas frases con respecto a ese tema. Y ahí me tocó unas fibras profundas, porque ella encontró el valor de hacer algo a pesar de sentirse aterrada, y yo aún busco dónde dejé mis ovarios para cumplir algún sueño que tengo en el tintero. 

"--Se apropiará de su vida, de lo que es y de todo lo que le interesa, y le dejará sólo niebla y bruma. Se llevará su alegría. Un día, cuando despierta, no tendrá ni alma ni corazón. Será usted una cáscara, una voluta de humo, y se convertirá en un sueño al despertar o en el recuerdo de algo olvidado". Los fantasmas de los niños a Coraline. 



Y bueno, este libro está lleno de metáforas. No sé cómo cae eso a las otras personas, las metáforas son formadas en la mente de cada lector, pero no tengo real conocimiento de lo que Neil Gaiman quería decir, o si tal vez no quería decir nada, si no sólo quería contar su historia súper tétrica para niños. 

Lo que le dicen los fantasmas de los niños a Coraline me pareció revelador. Y en mi caso produjo en una reflexión personal sobre si permitimos que la cotidianidad, los horarios o las obligaciones que nos embargan en el mundo moderno nos roben la alegría, los hobbies, los afectos, con riesgo de quedar como una cáscara vacía. O si quedamos como estos fantasmas, de no poder ver la luz porque lo que hace es abrasarnos e irritarnos (¿conocen a personas que no permiten entrar la luz?). 

"Era cierto: la otra madre la quería. Pero la quería igual que un avaro ama su dinero o un dragón su tesoro. En los ojos de botones de la otra madre sólo había afán de posesión". 



Y esto está muy repetido. Las personas aman como son por dentro. Y hay amores diferentes y tenemos que ser pacientes con nuestros amores imperfectos, pero si hallamos un "amor" que nos hace daño es mejor que no nos tiemble la mano para retirarnos. Que nos lo repitan hasta que lo entendamos.

"Coraline se reafirmó en la idea de que la otra madre no podía hacer nada auténtico, sólo copiar, retorcer y distorsionar lo que ya existía". 

Esta novela ya tiene varias adaptaciones, entre ellas una novela gráfica y una película en la cual el mismo Neil Gaiman colaboró como escritor. Gracias a la película tenemos estas imágenes en esta entrada del blog, y realmente la película en muchos aspectos es calcada al libro. Como yo leí el libro después de haber visto la película, el hecho de que fuera tan fiel no permitió que yo imaginara mi propia Coraline, o mi propia otra madre, todo lo que veía en mi mente eran los personajes de la película. Emocionalmente me llegó más el libro. En la película introdujeron un personaje adicional y otro par de diferencias importantes, pero el resultado fue espectacular, conserva el estilo. 

Finalmente, cierro comentando que recientemente tuve la idea de que me cuesta disfrutar de las historias infantiles, pero leer esta novela reabrió el camino de los libros ricos en metáforas, lo cual me hizo inmensamente feliz (a mis hijos siempre les ha encantado la historia de Coraline y a mí siempre me ha sorprendido que no se orinen del susto al ver a la otra madre agrandándose hasta el techo).

FICHA TÉCNICA

1. Título: Coraline.
2. Autor: Neil Gaiman (Inglaterra, 1960- ).
3. Título original: Coraline and the secret door.
4. Páginas: 162.
5. Año de publicación: 2002.
6. Género: terror, fantasía gótica. 



miércoles, 22 de noviembre de 2017

Palabras sobre "Ojos azules" de Toni Morrison

Libro leído en el grupo de lectura Hijas de Marywollstonecraft en el mes de Noviembre. Lo encuentras en Goodreads.

Todos usamos etiquetas para nosotros mismos. Usamos etiquetas para los demás. Usamos etiquetas para el mundo. Nos ayuda a comprenderlo. A clasificarlo. A separarlo. A empujar hacia un lado lo que deseamos y al otro lo que no. Ojalá fuera todo tan fácil. Ojalá lo que se ve blanco fuera blanco. Y negro lo que se ve negro. Ojalá.

Lo duro es pensar que tendemos a ser personas que creemos en la infalibilidad de esas etiquetas. Las hay etiquetas grandes y pequeñas. Las hay adornadas con moños y las hay en letras oscuras con fondo rojo sangre. Yo soy médica. Soy madre. Soy esposa. Soy flaca. Soy tímida. Soy Colombiana. Soy enferma. Soy miedosa. Soy estrato 4. Soy heterosexual. Soy educada. Soy bondadosa (por ahora dejemos a un lado las etiquetas que huelen feo). Cuando alguien tiene etiquetas que nos gustan hacemos relaciones con las personas. Cuando alguien tiene etiquetas extrañas miramos con recelo. Cuando nos enseñan a no gustar de una etiqueta rechazamos, un poquito. O mucho. O herimos. O gritamos. O dejamos en claro lo mucho que no me gusta verte. Quiero que te vayas lejos de mí. Mi etiqueta hermosa brilla más cuando te hago ver lo fea que es la tuya. Por Dios. Y esto es sólo la punta del iceberg. El número de etiquetas sociales, religiosas, culturales no tiene límite, y variación en la reacción a cada una de ellas tampoco.

"Ojos azules" fue escrito por la ganadora al premio Nobel de Literatura en 1993 Toni Morrison. Las etiquetas de ella son anciana, negra, mujer, madre-soltera, activista, escritora, gringa... sabe Dios cuántas más. En su libro, publicado en 1970, su primera novela, la estrella del drama es Pecola Breedlove: niña, negra, fea, boba (tendrá más pero con esas cuatro le basta para tener la vida que tiene). Su madre, Pauline Breedlove: negra, desdentada, sirvienta, fea. Su padre Cholly Breedlove: animal, negro, obrero, huérfano, abandonado, alcohólico, pederasta. Hay otro personaje, otra niña (necesitaban introducirnos otra que mostrara más chispa que Pecola porque si no el libro no cogía ritmo) Claudia: niña, negra, REBELDE. 

Las etiquetas pueden representar varios problemas, a mi manera de ver, en los siguientes casos:

1) las aceptamos como legítimas, válidas, verdaderas. No siempre de manera consciente. 
2) las aceptamos como inamovibles (yo soy así, o Ramón es así, y eso no ha de cambiar).
3) dejamos de ser personas para ser nuestra etiqueta. Y nada más.
4) dejamos de tratar a los demás como personas para tratarlos como la etiqueta. JUZGAMOS. 


Después de echar todo el cuento de las etiquetas voy a redondear: lo que quiero decir es que deberíamos dejar de ver tantas etiquetas para ver sentimientos y personas, seres humanos. Nada, repito NADA (ni mi superioridad moral, ni mi  religión, ni mi estudio, ni mi capacidad, ni mi habilidad) me da derecho de restregar en la cara de nadie una etiqueta. Toni Morrison en un prólogo escrito años después que su novela hace referencia a que este tipo de acciones pueden (pueden, no siempre lo hacen, pero pueden) generar un asesinato psicológico. Destrucción total de la autoestima, cuando la persona acepta la etiqueta sin cuestionarla. No queremos hacer eso a nadie. No debemos. Aprendamos. Podemos. No pensemos que porque nosotros no permitiríamos la destrucción de nuestra autoestima, eso no es posible para los demás. No creamos que es inocuo. No lo es.

Tuve alguna dificultad con el libro, la narrativa está quebrada de manera que el hilo es construido en la mente del lector y hubo momentos en que me generó cierta confusión. No le veo mucho problema, fue la primera novela de ella y creo que la podemos perdonar.

Quiero hacer mención de lo poderosa y talentosa que es esta escritora. Este libro toca temas tan delicados y al ser delicados y tan bien escritos duele tanto. Tanto. Solo duele tanto por su talento, merece todos los premios. Quedaré pendiente de leer más libros de ella porque su capacidad es tal que la emoción que me causó me hizo doler la cabeza. 

"Vivían allí porque eran pobres y negros, y se quedaron allí porque se creían feos". 

"Mirabas a aquellas personas y te preguntabas por qué serían tan feas; las mirabas desde más cerca y no encontrabas razón alguna. Luego te dabas cuenta de que el motivo era la convicción, su convicción. Era como si algún misterioso maestro omnisciente hubiera dado a cada uno un manto de fealdad para que lo llevasen y ellos lo hubiesen aceptado sin rechistar". 

"Pecola nunca percibiría su propia belleza. Sólo vería lo que tenía delante: los ojos de las demás personas".

"Parecían haber tomado toda su ignorancia, tan delicadamente cultivada, toda su autoaversión, tan exquisitamente aprendida, toda su desesperanza, tan elaboradamente diseñada, para absorberlas en una apasionada piña de desprecio que durante generaciones había fermentado en las profundidades de sus mentes, se había atemperado y se derramaba por encima de los bordes de la afrenta consumiendo cuanto hallaba al paso". 

Dejo ficha técnica al final para que algún curioso lea la novela, es muy corta. 


  1. Título: Ojos azules. 
  2. Autor: Toni Morrison (1931- ). Premio Nobel de Literatura 1993. 
  3. Título original: The bluest eyes.
  4. Páginas: 216.
  5. Año de publicación: 1970. 
  6. Género: Afro-americano.
Para finalizar, encuentro más que apropiado este poema de Victoria Santa Cruz declamado por esta niña en Ecuador:





lunes, 30 de octubre de 2017

Ensayo sobre la ceguera. Reseña


FICHA TÉCNICA:

Título: Ensayo sobre la ceguera.
Autor: José Saramago (Portugal, 1922-2010). Premio nobel de literatura 1998.
Título original: Ensaio sobre a cegueira.
Páginas: 375.
Año publicación: 1995.
Género: Ciencia ficción social.



SINOPSIS:

Ocurre una pandemia de ceguera. Súbitamente las personas se van contagiando del mal blanco y la historia se empieza a desarrollar cuando el gobierno, al ver que esto es contagioso, recluye a los ciegos en un sólo sitio, sin ayuda, sin supervisión, sin guía.

OPINIÓN PERSONAL:

"En verdad aún está por nacer el primer ser humano desprovisto de esa segunda piel
a la que llamamos egoísmo, mucho más dura que la otra, que por cualquier cosa sangra".

Ensayo sobre la ceguera es una distopía. No hay que pensar que es cualquier historia post-apocalíptica como las que hemos visto saturar el cine y los libros. Es una historia reflexiva, profunda, de calidad elevada. 

En términos generales se habla de que este libro retrata la naturaleza humana, la supervivencia en su punto más desesperado. De lo que se hace o deja de hacer para sobrevivir, de lo moral o amoral que se hace para sobrevivir. Y, en el caso del personaje principal, esto aplica para la supervivencia propia y la del grupo.

Esta historia apela a sentimientos profundos del ser humano: el miedo, la desesperación, el egoísmo. Apela también a las necesidades fisiológicas básicas: el hambre, la sexualidad, (¿puedo poner la higiene en necesidad básica? yo diría que sí). Todo, llevado a su máximo límite, por supuesto. 

De esta manera, el libro me ha llevado a elevados niveles de perturbación, con un componente de terror (a mi manera de ver, el peor que puede haber), el terror humano, el terror de vernos desnudos como animales, inconscientes, neuróticos, egoístas, indolentes.

En medio de toda esta historia Saramago permite surgir un personaje femenino potente, decidido, que actúa con convicción. Y no actuaba así porque fuera vidente, vaya uno a saber lo poco que haría en circunstancias similares, así tuviera ojos. Esta es una gran heroína.

"No hay nada qué hacer, no tienen ellos la culpa,
están llenos de miedo". La mujer del médico.

"No olvides lo que somos aquí, ciegos, simplemente ciegos,
ciegos sin retórica ni conmiseraciones, el mundo caritativo y pintoresco
de los cieguitos se ha acabado, ahora es el reino duro, cruel
e implacable de los ciegos". El médico. 

Saramago quiere decir que aún viendo con los ojos, estamos ciegos. Somos ciegos a quienes enseñan qué pensar, cómo actuar, ¡qué sentir! Qué falta nos hacen los ojos, los ojos del alma y los ojos del entendimiento. 

El hecho de estar persiguiendo algo todos los días puede hacer que nos olvidemos de lo que nos hace seres humanos: los lazos afectivos, los pasatiempos que nos llenan el alma...

Estamos ciegos. Pero si queremos, podemos ver.

Reflexionamos sobre el amor, sobre los miedos (reales e imaginarios), sobre la esperanza, sobre el engaño de las apariencias. Pero la narrativa es fluida y se siente liviana. Nunca te verás obligado a parar, la historia sólo avanza...

"Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos,
Ciegos que ven, Ciegos que, viendo, no ven". La mujer del médico.