domingo, 14 de enero de 2018

Los buenos de Hannah Kent




La lectura del mes de diciembre para el grupo Hijas de Mary Wollstonecraft fue "The Good People" (Los buenos) de la australiana Hannah Kent.

Ella tiene una primera novela publicada, que había escuchado nombrar y llamaba mi atención por el nombre: "Ritos funerarios". Así, se dio la circunstancia de leer la segunda y desde entonces empecé una relación compleja con ese libro.



Con ese libro experimenté lo que es adorar una historia y como hay algún cambio de los personajes y su situación, pensar que ya no te gustó tanto el libro. De hecho, pensé que no me gustaba nada y se había ido directo por el caño. Luego de terminado, seguir reflexionando sobre si está demasiado bueno o si cayó lo más bajo donde caen los libros echados a perder por alguna ocurrencia de quien nos cuenta una buena historia.

Luego de que decanté el libro un par de días pensé que era extraordinario. Y de que el hecho de que sucedieran cosas que yo no deseaba no significaba que la historia y la manera en la que estaba escrita no fuera magistral.

Este libro es sobresaliente porque se siente mágico. Hannah Kent se basó en un suceso real, hizo un proceso investigativo importante sobre Irlanda, su folklore y supersticiones campesinas y de ahí crea una historia de ficción que se desarrolla en 1825.

Lo que hizo para mí esta lectura fue algo que ciertamente NO me sucede con todos los libros. Cada vez que tomaba ese libro era abstraída del mundo real, no de una manera en la que vas  y miras una obra de teatro o vas y observas una buena película. Yo leía y el campo era donde yo vivía. Respiraba el aire irlandés, pisaba el musgo, olía la humedad, ordeñaba la cabra, veía los árboles frondosos en la distancia y con este proceso, me volví una campesina supersticiosa.



En la historia, se afirma que un niño pequeño que padece una enfermedad que afecta su desarrollo, su habla, su marcha, su comportamiento, ha sido "cambiado" por Los Buenos (a falta de mejores explicaciones médicas, para la época). Los Buenos son las hadas, los duendes... una especie de espíritus que no son buenos ni malos sino que conviven ahí en la aldea, siendo invisibles (de los que nos cuidamos, no metiéndonos en su camino). Tratemos de imaginar que estamos convencidos de que el que tenemos en casa ya no es nuestro hijo o nieto sino que el verdadero está en algún lugar donde viven Los Buenos.

Ya uno se dice: "jamás lograría pensar que los duendes se llevaron a nadie", pero ESA es la maestria de Hannah Kent. Primero, meterte de cabeza en la atmósfera, que deja de existir el aire real para volverse aire irlandés, y segundo, convencerte de que ese folklore es real. Wow, es que de recordarlo aún me impresiono.

Han pasado 3 semanas desde que terminé el libro. Y ahora me pasa que me pillo por ratitos extrañando Irlanda. En algún momento pensé volver a cogerlo y releerlo (cosa que casi no hago), pero también he pensado que ahora lo que tengo que hacer es conseguir Ritos funerarios y leerlo.

Ha sido una relación agridulce (no me malinterpreten lo lindo, es una novela con una historia muy oscura). Pero no porque sea malo, sino porque el paquete completo viene acompañado de cosas indeseadas, como la vida, pero vaya que es extraordinario, y vale la pena. Me parece que será de esos inolvidables.