lunes, 12 de febrero de 2018

El entusiasmo de un niño por un libro



Le leí a mis hijos este libro del mismo autor de Matilda. La verdad, no conocía de su existencia, y debo ser la única persona que en su niñez no disfrutó la adaptación al cine de su novela Matilda. Aparentemente, este autor tiene muchísimos títulos más y entre esos, Charlie y la fábrica de chocolates, James y el melocotón gigante y Las brujas.



Como digo, este libro no fue leído en soledad. Se leyó en voz alta y haciendo mímica y voces a mis hijos, y debo decir que sospecho que nunca los había visto tan entusiasmados por un libro como en esta ocasión.
Lo mejor del libro es la primera parte. Es absolútamente brillante, y podría decir que algo tenebroso, hasta para mí. En esta parte cuentan de manera anecdótica cinco casos de niños que fueron alcanzados por poderes de las brujas, y lo que les sucede a esos niños, ¡qué susto!. Desde esta parte es evidente que el libro derrocha diversión y saca carcajadas nerviosas de los oyentes.



El desarrollo y el final también estuvieron muy bien, y mi recompensa fue enterarme de que mi hijo había empezado a hablar del libro en un trayecto de carro de una hora, y cuando habían llegado al destino seguía hablando de Las brujas. Cualquier libro que logre eso con un par niños de nueve años merece mi reverencia y mi agradecimiento. Gracias, Roald.