viernes, 15 de diciembre de 2017

Sobre Coraline





Cuando estoy leyendo algo contemporáneo, digamos... algo de este siglo, casi me considero leyendo un estreno. Luego veo que fue publicado en 2002, muchos conocen, si no el libro, fijo la película y ya están enamorados del personaje principal, Coraline.

Ciertamente para mí esto NO fue amor a primera página. Esta es una novela corta, tal vez infantil, tal vez juvenil... no supe (por mi parte he disfrutado de ella a mis tiernos 34 años), en la que la niña protagonista se ve envuelta en un problemón de vida o muerte debido al aburrimiento que le generaba su cotidianidad y a la inconformidad de querer ser exploradora del mundo y tener que verse englobada en un espacio que recorría una casa y sus alrededores, que con una semana de reconocimiento ya llegaba a saberse de memoria, y unos vecinos por los que sentía, cuando no era aburrimiento, perplejidad absoluta (no perplejidad como en el país de las maravillas sino el tipo de perplejidad que da cuando estás con la tía rara o el loquillo de la esquina). 




Dada la inconformidad que tenía con su vida, el personaje de Coraline, al principio, me pareció aislado emocionalmente. Como que nada le calaba. Aún, cuando empiezan a suceder las cosas y son muy extrañas, tampoco parece calarle. Nada parece importarle (al mejor estilo pre-adolescente).

Me encanta, ENCANTA, que Coraline tiene algo que deberíamos inculcar en todos nuestros niños: saber decir NO. ¿A qué? a lo que les incomoda, a lo que les da mala espina, a lo que no parece cierto así lo digan sus pares o adultos. Yo entiendo que no es fácil, son "sólo niños", pero ¡enseñémosles a tener cabeza, por Dios! ¡No apaguemos la pequeña llama de rebeldía que hay en ellos! Escuchemos y dialoguemos. Sin fatiga (porque dialogar da fatiga, por eso los adultos a veces no lo hacemos, o lo hacemos de manera poco efectiva). 

"No hagas eso". Coraline a la otra madre, página 34.

"Esto no me gusta". Coraline a sus otros padres, página 34.

"Me marcho". Coraline a sus otros padres página 35. 

(¿Ven mi punto? No es importante que los niños aprendan a decir estas frases?).



Bueno, cuando Coraline está bien metida en el lío, y peor aún, ha metido a sus dos padres en él, con riesgo de jamás volver a verlos en la existencia, surge una niña con coraje, con rebeldía y ¡hasta con gran capacidad de empatía!

En fin, es siempre deslumbrante, en una novela de pocas páginas ver que observaste cambios profundos en un personaje, hasta la evolución de una relación afectiva que pasa del inicial sarcasmo y arrogancia a posterior "hablamos hasta con miradas" (la relación entre Coraline y el gato-sin-nombre).

Luego llega un momento crucial en la historia. Cuando Coraline decide tomar acción porque se da cuenta de que si ella no soluciona el problema, nadie lo va a hacer. Y siente miedo. Y suelta algunas frases con respecto a ese tema. Y ahí me tocó unas fibras profundas, porque ella encontró el valor de hacer algo a pesar de sentirse aterrada, y yo aún busco dónde dejé mis ovarios para cumplir algún sueño que tengo en el tintero. 

"--Se apropiará de su vida, de lo que es y de todo lo que le interesa, y le dejará sólo niebla y bruma. Se llevará su alegría. Un día, cuando despierta, no tendrá ni alma ni corazón. Será usted una cáscara, una voluta de humo, y se convertirá en un sueño al despertar o en el recuerdo de algo olvidado". Los fantasmas de los niños a Coraline. 



Y bueno, este libro está lleno de metáforas. No sé cómo cae eso a las otras personas, las metáforas son formadas en la mente de cada lector, pero no tengo real conocimiento de lo que Neil Gaiman quería decir, o si tal vez no quería decir nada, si no sólo quería contar su historia súper tétrica para niños. 

Lo que le dicen los fantasmas de los niños a Coraline me pareció revelador. Y en mi caso produjo en una reflexión personal sobre si permitimos que la cotidianidad, los horarios o las obligaciones que nos embargan en el mundo moderno nos roben la alegría, los hobbies, los afectos, con riesgo de quedar como una cáscara vacía. O si quedamos como estos fantasmas, de no poder ver la luz porque lo que hace es abrasarnos e irritarnos (¿conocen a personas que no permiten entrar la luz?). 

"Era cierto: la otra madre la quería. Pero la quería igual que un avaro ama su dinero o un dragón su tesoro. En los ojos de botones de la otra madre sólo había afán de posesión". 



Y esto está muy repetido. Las personas aman como son por dentro. Y hay amores diferentes y tenemos que ser pacientes con nuestros amores imperfectos, pero si hallamos un "amor" que nos hace daño es mejor que no nos tiemble la mano para retirarnos. Que nos lo repitan hasta que lo entendamos.

"Coraline se reafirmó en la idea de que la otra madre no podía hacer nada auténtico, sólo copiar, retorcer y distorsionar lo que ya existía". 

Esta novela ya tiene varias adaptaciones, entre ellas una novela gráfica y una película en la cual el mismo Neil Gaiman colaboró como escritor. Gracias a la película tenemos estas imágenes en esta entrada del blog, y realmente la película en muchos aspectos es calcada al libro. Como yo leí el libro después de haber visto la película, el hecho de que fuera tan fiel no permitió que yo imaginara mi propia Coraline, o mi propia otra madre, todo lo que veía en mi mente eran los personajes de la película. Emocionalmente me llegó más el libro. En la película introdujeron un personaje adicional y otro par de diferencias importantes, pero el resultado fue espectacular, conserva el estilo. 

Finalmente, cierro comentando que recientemente tuve la idea de que me cuesta disfrutar de las historias infantiles, pero leer esta novela reabrió el camino de los libros ricos en metáforas, lo cual me hizo inmensamente feliz (a mis hijos siempre les ha encantado la historia de Coraline y a mí siempre me ha sorprendido que no se orinen del susto al ver a la otra madre agrandándose hasta el techo).

FICHA TÉCNICA

1. Título: Coraline.
2. Autor: Neil Gaiman (Inglaterra, 1960- ).
3. Título original: Coraline and the secret door.
4. Páginas: 162.
5. Año de publicación: 2002.
6. Género: terror, fantasía gótica. 



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